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Pobre Venezuela. Casi como Colombia

Pobre Venezuela. Casi como Colombia - 5.0 out of 5 based on 4 votes

Por Fernando Londoño Hoyos 

Estamos compungidos por el destino de Venezuela. Esta semana le organizan una Constituyente para inyectarle la receta del marxismo leninismo. Para acabar de destruirla y robarla. Para liquidar sus instituciones y para someterla a la más abyecta tiranía. Pobre Venezuela. Le va a pasar lo que ya le hicieron a Colombia.

Entretenidos como andamos en las amargas peripecias del país hermano, no hemos notado que lo nuestro es peor. Nos aplicaron la receta, íntegra, sin que muchos lo notaran.

Nos faltan las colas en los mercados, la carencia total de medicinas y poco más que eso. Todo a su debido tiempo, dicen los estrategas del complot que nos volvió trizas.

Los venezolanos nos llevan enorme ventaja. Notaron lo que les pasaba y pudieron reaccionar. Han puesto muertos, que son mártires, y el país está todo en pie contra la dictadura. El mundo ha comprendido su desgracia y se ha vuelto solidario con ella. Ha sufrido mucho pero los caminos de la salvación están abiertos.

A Colombia le hicieron lo mismo, pero la estrategia fue más sibilina, más hipócrita, más canalla. Y no la ha notado. No tiene jóvenes que se hagan matar por la Libertad y por la Patria. No tiene políticos advertidos de lo que se vino encima. No tiene el favor internacional. No tiene nada. Ha quedado sola frente a su tragedia.

La Constitución la volvieron trizas. El tirano se burló del pueblo que en las urnas le dijo NO a su patraña maldita. Se le robaron el petróleo y no protestó. Se le robaron la riqueza minera y a nadie pareció interesarle. Le arruinaron los bosques, le volvieron lodazales sus ríos, le convirtieron sus soldados gloriosos en macheteros que se enfrentan a matas de coca, y no hay una voz indignada que lo condene. La pusieron en manos de la mafia más rica del mundo, y la obligaron a aplaudir la mafia. La impunidad para los criminales se llama perdón y la condescendencia con el crimen, reconciliación. Le castraron el Congreso, y el Congreso aplaudió la cirugía. Le organizaron una Corte Constitucional más abyecta que el Tribunal Supremo de Venezuela, y los magistrados no reciben el desprecio que en Venezuela reservan para esos traidores.

Venezuela ya no tiene cómo sostener a Cuba y nos han pasado la carga, sin que lo notemos. No le vamos a mandar petróleo, porque se acabó el que teníamos. Así que el Maduro que nos tocó en suerte viaja a Cuba con los empresarios que entregan la Nación y que rinden sus empresas, y todo lo encubren con la apariencia del fortalecimiento de unas relaciones comerciales que no existen, por sustracción de materia. Pero la disculpa es buena para empezar el desembarco de los miles de cubanos que vendrán para acabar de montar el aparato represivo que nos echan encima. Ya “coca” Naranjo tiene listos los policías que nos van a matar y el Almirante Echandía está completando en silencio su operación macabra.

Hay que empobrecer un poco más al pueblo. La tarea está avanzada y los ingenuos compatriotas creen que se trata de pura torpeza en el manejo de la economía. Pero no. La cosa es harto más peliaguda, medida, contundente. Ya nos pusieron a crecer al 1% y no protestamos. Liquidamos la industria y el Presidente de la ANDI se hace el majadero, sin grande esfuerzo de su parte, hay que decirlo. Los agricultores le entregaron a un infeliz santista el manejo de sus asuntos y se dejarán robar, sin soltar un gemido, millones de hectáreas para repartirlas a los colectivos de aquí. Ya empezaron el trabajito y por ahora lo llaman  restitución de tierras.

Los periodistas cumplen a la perfección el papel de idiotas útiles, movidos por una pauta publicitaria en retroceso, sumada a la advertencia de lo que puede pasarle al que levante la voz: una bomba o un balazo. Por eso olvidan estos problemas nacionales y se dedican a examinar las injurias que el Presidente Uribe le habría hecho a uno de los suyos, promotor y pionero de la pornografía en Colombia. ¡Y saber que hace unos años esa misión, de criticar y orientar, la cumplían Alberto Lleras, Guillermo Cano y Álvaro Gómez! Se murieron o los mataron a tiempo.

Lo que vienen son los jueces comunistas y serviles nombrados por izquierdistas extranjeros para meter a la cárcel a los enemigos de la paz y a los que sean acusados como herederos del paramilitarismo. Leopoldo López la sacó barata. Lo que harán acá Alvaro Leya y sus muchachos de las FARC no está escrito ni calculado.

Envidiamos a Venezuela. Está en pie y en camino de retorno. Colombia está de rodillas y no sabe lo que le pasa. Y le falta la bendición papal a toda esa infamia.

 

 

 

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La legítima venta de ETB

La legítima venta de ETB - 3.4 out of 5 based on 5 votes

Roberto Rave Ríos - Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.

Una de las decisiones más polémicas del alcalde Peñalosa ha sido la de vender la empresa de telecomunicaciones bogotana ETB, llamada en sus inicios (en 1884) The Bogotá Telephone Company. Para aquella época la compañía pertenecía en gran parte al empresario cubano José Raimundo Martínez y a algunos privados a quienes el Distrito les compró la empresa por decisión del Concejo de Bogotá, luego de las grandes protestas por el incremento en las tarifas. Hace ya un par de meses que la corporación dio vía libre para la venta de la empresa de telecomunicaciones que hace 84 años decidió adquirir. Sin embargo, el Juzgado Cuarto Administrativo de Bogotá suspendió el trámite de venta debido a vicios de forma.

Como bien lo menciona el exministro Carlos Caballero Argáez en su columna semanal de El Tiempo, “ETB no es la joya de la corona, pues las joyas no pierden valor con el tiempo”. Para el año 2000, cuando el ahora alcalde Peñalosa intentó vender ETB al consorcio español, la compañía costaba según la Revista Semana US$2.000 millones, que a la tasa de cambio de la época equivalían a $3 billones. Para la fecha, el valor estimado es de $2,2 billones, más o menos US$735 millones.

A esto se suman las previsiones de Fitch Ratings que indican un aumento en la deuda de casi 3,5 veces las utilidades de la compañía de telecomunicaciones, resultando esto en una baja en la calificación por parte de dicha firma. Adherida a esta perspectiva, los datos de la Superintendencia Financiera indican pérdidas por $36.538 millones en 2015 y $38.000 millones en 2014, además de un aproximado de $2,3 billones en pasivos de la compañía.

Lo cierto es que ETB dejó de ser una empresa rentable en términos financieros, sus competidores la han devorado en los últimos años, ya sea porque poseen mayor músculo financiero o porque la compañía bogotana no ha podido entrar contundentemente en la nueva ola de las telecomunicaciones. Además, es recomendable vender empresas que le generan pasivos a la administración distrital. Lo hizo Margaret Tacher en los años 80 y lo propone la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

Finalmente, es importante concluir diciendo que a diferencia de lo ocurrido con la venta de Isagen, por parte del Gobierno, la posible transacción de la empresa ETB fue discutida por el Concejo de Bogotá.

Las decisiones políticas no serán siempre las más populares, a la vista está la buena intención del Alcalde y la mala leche de quienes buscan a toda costa torpear cualquier acción no por su carácter positivo o negativo, sino más bien por un afán protagónico. Ese afán puede hacerle mucho daño a la economía de la principal ciudad del país.

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Yo te doy Nobel...

Yo te doy Nobel... - 4.8 out of 5 based on 9 votes

Por Fernando Londoño Hoyos

… y tu me dejas la coca. Así fue el negocio entre Santos y las FARC, como ha venido a comprobarse sin género de duda. Lo que no sabía el del Nobel, o aparentaba no saberlo, era que además de la coca entregaba el país.

Dejemos a un lado lo que fueron las intrigas en la ONU para tratar de endulzar las cifras de SIMCI o para manipular su publicación. ¡Para qué! A pesar de todos los pesares, esa organización refrendó lo que todos sabíamos. Colombia es un mar de coca que multiplicó sus mareas altas mientras los secuaces de Santos decían tonterías en La Habana y preparaban el acto final de una traición sin orillas.

El declarado aumento del 52% en los cultivos es una vergüenza de Colombia ante el mundo. Estamos inundando de cocaína todos los continentes, envenenando millones de personas jóvenes y volviendo pedazos este país. Mil toneladas métricas de cocaína en gramos es el peso de nuestro dolor. Apenas somos eso. Fabricantes y proveedores de esa maldición.

Conocidas las cifras vinieron las disculpas, cuando no hay ninguna valedera, y como siempre, las promesas. El Ministro de Defensa y el Vicepresidente Oscar “coca” Naranjo salieron a dar por hecho el plan para erradicar cien mil hectáreas este año. Siendo ello tan fácil, ¿por qué habrían dejado producir esta catástrofe? Nada, hombre, que la coca es la contraprestación del Nobel. Nada más que eso.

Es hora de que en Colombia se tome en serio lo que nos ha pasado.

Para empezar, quedó convertida en una colcha de retazos. Cada región se le atribuye a no importa cuál organización terrorista. De ésta se dice que es del ELN, de aquella que de las Bacrim, o de los Urabeños, o de las disidencias de las FARC. La verdad es que mandan los bandidos en todas partes y en todas se multiplican el delito, la violencia, la desmoralización absoluta de una Nación vuelta pedazos.

Es posible que los muertos sean menos, porque muertos estamos todos. Se nos robaron el alma. No hay secuestrados, porque la extorsión basta y es universal. No hay enfrentamientos con el Ejército, porque el Ejército está encerrado en los cuarteles y le han dejado el amargo papel de espantapájaros inofensivo.

Este desastre político y moral llega de la mano de la más pavorosa crisis económica que hayamos padecido. Y que es otra de las vertientes del desastre. Para mantener en silencio esta tragedia, era menester comprar todas las voces. La Mesa de Unidad Nacional, se repartió lo que dejaban los narcos. Así desapareció la bonanza petrolera, la mayor de nuestra Historia, y así , sin dejar rastro, nos quitaron hasta el último centavo de un endeudamiento feroz, que pagarán por años las generaciones que llegan a este desolado escenario de latrocinios y torpezas.

Resultado de este robo y de aquella entrega de la tierra a los delincuentes, viene por añadidura la decadencia dramática de la inversión, la ruina de la industria, el empobrecimiento del comercio y por supuesto, el de la gente. El crecimiento en que vamos, del 1% trimestral, equivale a esa cifra dantesca del 32% de las familias colombianas que tienen hambre y de la mitad de los “trabajadores” del DANE cuya ocupación es el rebusque. A la gente que no se deja morir de hambre la llaman trabajadora informal.

Estamos a un paso de que a las calificadoras de riesgo se les acabe la paciencia y le rebajen la calificación a Colombia. Y entonces sabremos lo que es amar a Dios en tierra de paganos. Pero ya empezaron los síntomas. Los bonos del Estado, que llamamos TES tan pomposamente, son los peores de América, hecha la salvedad obvia de los venezolanos. Es el primer contado de lo que se viene.

La cartera bancaria se desfondó y los intereses siguen en las nubes, síntoma de un problema atroz. Los bancos ganan plata, mucha, porque anotan en sus libros los ingresos de intereses que los deudores no pagarán nunca. Así empiezan todas las crisis financieras.

La industria ya no puede maquillar sus miserias. Ni siquiera con la nueva Refinería de Cartagena esconde sus penurias. La revaluación del peso y el contrabando, obra de las FARC, terminaron por derrotarla. La construcción se vino al piso porque no hay demanda. La última medida es de una baja del 25% en las licencias. Ya ni permisos piden los constructores.

En corto plazo dejaremos de exportar petróleo y quedaremos listos para importar gasolina. Los verdes, en todas partes comunistas, acabaron la minería legal, bien hecha, para que las FARC mantengan su negocio del oro y del Coltán.

Este Nobel costó un país. La vanidad enferma de Santos está servida. Queda por saber cuánto esfuerzo costará recuperar la Patria que nos robaron en compensación.

 

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